Sirena – Reseña

Durante el verano las noches de martes serán de episodios nuevos de Sirena por Canal Sony.

La serie debutó la semana pasada pero por temas electorales Sony repitió el primer episodio antes de programar el segundo en un pequeño maratón para el que organizó una reunión especial de medios con decoración de lo más apropiada, algunos souvenirs inesperados pero que serán bastante cool en las tardes de flojera de lo que resta del año y platillos que más veces que no dejaban el sabor a pescado bien claro -y una salsa de tinta de calamar que voy a extrañar a partir de ese día- pero fuera de esos detalles bastante coquetos, ¿De qué va?

En los dos primeros episodios, Sirena es un thriller de conspiración en versión “ayuda al extraño”, con un misterio sobre la historia del pequeño pueblo en que ocurre.

Los personajes principales más o menos se las arreglan para dejar una impresión, especialmente la Sirena “principal” Ryn, interpretada por Eline Powell, que con su curiosa simetría y unos ojos expresivos (apoyados de unos pupilentes) se las arregla para lucir suficientemente extraña sin perder la empatia que despierta en el espectador a pesar de ser una cazadora de lo más eficaz en su acuatico hogar.

Pero más allá de ella, el elenco principal se distingue pero no deja una gran impresión, y de la gran cantidad de personajes secundarios que habitan Bristol Cove -poblado en que se desarrolla la serie- sólo Helen, interpretada por Rena Owen, puede hacer algo con sus momentos para adquirir cierta importancia verdadera -el retraso entre transmisiones nos permite confirmarlo sin duda.

Para no tener grandes nombres que le ayuden a capturar viento en sus velas, Siren tiene buenos momentos y buenas intenciones, pero la ejecución en los primeros dos episodios aún tiene muchos sitios en donde debe apretar su red.

Dicho esto, hay quienes sostienen que una serie de cadena de cable necesita al menos de cuatro episodios para otorgarnos una pesca favorable, si desean ver si Siren logra llegar a puerto, la noche de los siguientes dos martes resultará adecuada para ello.

Caras vemos, sirenas no sabemos