Stranger Things 2 – Reseña

Después del éxito sorpresa que resultó ser Stranger Things para Netflix, los hermanos Duffer regresan con una entretenida secuela recargada de grandes dosis de nostalgia ochentera, mejores efectos especiales y excelentes actuaciones por parte de niños y adultos por igual.

Sin embargo, hay elementos en esta segunda entrega que le restan mérito suficiente como para no alcanzar el mismo encantamiento que logró su predecesora, que van desde conceptos reciclados que no terminan de encajar, hasta nuevos personajes que no justifican su entrada en la historia.

¡SPOILERS!

PRODUCCIÓN

Admito que me costó mucho engancharme con la serie esta vez, empieza algo lenta y sin un claro camino de por dónde va a ir la historia. Tampoco me dejó esa urgencia de seguir maratoneando capítulo tras capítulo, por lo que me forcé a seguir viendo a ver si levantaba la cosa.

Si bien disfruto la dinámica que traen los niños y las referencias ñoñas son divertidas, despega con lentitud y no es hasta el cuarto capítulo donde se pone interesante.

Sobre las referencias, la onda ochentera se siente más forzada esta vez, puede ser porque ya lo habíamos visto o simplemente porque es más descarada: Dig Dug, Dragons Lair, Terminator en el cine, Rock You Like a Hurricane … ¡Ya entendimos! En los primeros segundos ya había salido un título que dice están en 1984, no hay necesidad de restregarlo tanto.

Del lado técnico, desde el primer “episodio” que sufre Will en el arcada es evidente que Netflix soltó más lana para los efectos especiales. Todas las interacciones con el Upside Down se ven espectaculares y los visuales mejoran con cada capítulo.

El presupuesto de música también aumentó, lo cual le vino bien a la serie. El soundtrack encaja en todas las escenas, desde los éxitos conocidos de la época hasta la música de los Ghostbusters que se escucha en la genial secuencia de disfraces, fotos familiares y la discusión sobre quién es Venkman.

Pero la producción no es donde falla esta temporada en alcanzar a su predecesora, es en el manejo de personajes tanto nuevos como viejos, en el paso de la historia y en la ficción donde siento que me faltó algo.

Tara-dara-dara, taradaradara dum

 

PAREJAS DISPAREJAS

La segunda temporada de cualquier serie suele ser una versión mejorada de la primera, rescatando los elementos exitosos que cautivaron a los espectadores y eliminando lo que no funciona.

En este sentido, siento que se saltaron de la segunda a la cuarta temporada, donde en vez de aprovechar la gran química que tiene su elenco, deciden dividir al grupo en duplas extrañas para saltear la dinámica y esto nos deja con resultados variantes, algunos excelentes y otros extraños.

Eleven y Hopper | La dinámica entre estos dos es una de las mejores cosas de esta temporada. Fácil hubiera sido caer en un arco cliché donde Eleven encuentra su infancia perdida gracias a la tutela de un renovado sentido de paternidad por parte de Hopper. Pero los personajes mantienen su esencia en todo momento y no caen en momentos cursis ni predecibles, incluso su reencuentro es agridulce más que enternecedor.

Ambos tienen un temperamento fuerte, con mecha corta y un pasado tortuoso, lo cual se ve reflejado en la frecuencia e intensidad con la que chocan. Hopper no tiene paciencia para ser comprensivo a las rabietas telequinéticas de una chica hormonal que sólo quiere ver a sus amigos, mientras que Eleven no piensa seguir bajo el dominio de otro patriarca condescendiente que cree que sabe lo que es mejor para ella. La actuación y el guion aquí se lucen.

Dustin y Steve | En la temporada pasada no me interesaba Steve en absoluto, quisieron que fuera el antagónico humano de la historia, pero más adelante encuentra una extraña y poco justificada redención que se dice fue reescrita en el personaje debido al “carisma” del actor Joe Keery, cosa que no me cuadra. Aquí encuentran un lugar donde Steve encaja bien como mentor de un personaje que si es naturalmente carismático, Dustin (Gaten Matarazzo).

La dupla entre estos dos no sólo es entretenida, sino que presenta muy bien las inseguridades de un niño que no consigue trascender su apariencia física y confianza bajo el ala de un amigo mayor, quien supuestamente es más experto y se siente cómodo bajo su propia piel. En todo caso, vale la pena esta historia tan sólo por ver a Dustin lucir el spray de Farrah Fawcett en el final.

Joyce y Bob | El nuevo novio de Joyce existe en la serie sólo para darle un rayo de luz y bondad a su caótica y estresante vida, donde constantemente tiene que ingeniárselas con luces de navidad y crayones para poder comunicarse con su hijo (lo de los dibujos por toda la casa me pareció un refrito muy pobre del concepto de las luces). Bob funciona sólo porque la tranquilidad que transmite Sean Astin es equiparable al nerviosismo y sentido de urgencia que aporta Winnona Ryder a su papel, pero a ratos se siente forzado.

Stranger Things Triángulos Amorosos

Nancy y Jonathan | El triángulo amoroso de Steve-Nancy-Jonathan me parece la cosa más aburrida del mundo, por favor ya que alguno se gradúe y se vaya a la universidad. Al final, gana el #TeamJonathan y la pareja escapa en una aventura para buscar justicia por Barb. Pero la actuación de Charlie Heaton no sólo es floja, si no que su cara con pinta de drogadicto hace que sus momentos bondadosos se vean muy creepy. Natalie Dyer como Nancy no me molesta, pero la historia no me viene ni me va.

Lucas y Max | Un segundo triángulo amoroso en una serie tan corta no es exactamente lo que nos hacía falta. Sin embargo, aquí tenemos esta nueva pareja que sólo parece haber sido escrita para separar al equipo y darle mayor tiempo de cámara a Lucas (Caleb McLaughlin). Primero crea conflicto con el breve triángulo Dustin-Max-Lucas, y después trata de ganar nuestra empatía con una trillada problemática de un amor prohibido por la diferencia racial.

Mike y Will | Considero a Finn Wolfhard y a Noah Schnapp los mejores actores infantiles del grupo de los niños (varones), pero el personaje de Mike se vio renegado a una etapa emo/cascarrabias donde vive extrañando a su viejo amor y sólo encuentra empatía en Will, el único otro niño que se siente fuera de lugar. La actuación de ambos es excelente y sus escenas juntos están bien escritas, pero en su arco los deja parados en el mismo lugar que estaban la temporada pasada: A Mike como el héroe que sabe cómo resolver los problemas y a Will como la víctima que ocasiona y sufre los problemas.

Todos juntos | Sólo hasta el final de la temporada podemos apreciar a todos los protagonistas juntos haciendo lo que mejor saben hacer: Planear la destrucción de un monstruo con lógica de Calabozos & Dragones y planes locos e improvisados. Cada personaje explota su fuerte en los dos capítulos finales y nos recuerda por qué nos gustó tanto la serie en primer lugar.

LAS COSAS EXTRAÑAS

No sólo en el tratamiento de los personajes se saltaron un par de temporadas, si no que la ciencia ficción y el horror dan un brinco que deja muchos elementos sin aprovechar, más dudas que respuestas y un enemigo que al final no hizo mucho más que echar a perder unas cuantas calabazas y volver más loca a la familia de Will.

El año pasado contábamos con un enemigo amenazador y visceral como el Demogorgon, pero que a la vez era lo suficientemente simple como para que, con suficiente ingenio, pudiera ser derrotado por cinco niños, tres adolescentes, dos adultos y un bat como los que usa el equipo de béisbol de Ecatepec.

Ahora saltan directo a un dios Lovecraftiano interdimensional, gigante, incorpóreo y que absorbe mentes a su inteligencia colectiva. El monstruo en sí no está nada mal, su diseño es imponente y ciertamente te dejan ganas de saber más de él, pero desde el inicio es claro que la amenaza es tan superior que no iban a poder derrotarlo en una sola temporada de una manera realista.

Pero, ¿por qué introducir este enemigo ahora? Todavía quedaba mucho por explorar sobre la mitología de la serie y parece que no hay gran interés en hacerlo. ¿Qué es el Upside Down? ¿Cuántos niños más sobrevivieron a los experimentos del Laboratorio Hawkins? ¿Qué relación tienen los poderes de Elven y Eight con el Upside Down?

No sólo no invierten nada de tiempo resolver estas dudas si no que nos dejan con más incógnitas:

¿Qué onda con el túnel ese? ¿Por qué el gobierno no intervino cuando un laboratorio privado abrió un agujero en el espacio-tiempo hasta que la riegan por segunda vez? ¿Por qué los Demo-Dogs se dieron un festín con Bob y al Dr. Owens sólo le rasguñaron la pierna? ¿Por qué nadie ha arrestado al Dr. Owens? ¿Qué pasó con Yertle la tortuga a la que echaron de su pecera? ¡Se supone que iba a ser una evicción temporal!

Como de aquí sólo quedan dudas, pasemos a lo que menos me gustó de esta temporada…

LAS NUEVAS CARAS

Los nuevos personajes son uno de los puntos más flojos de esta temporada. Todos fueron escritos con el propósito específico de avanzar la historia de algún otro personaje establecido y están construidos con un molde estereotípico. Esto provoca más horror que ver a un gato siendo devorado en pantalla porque nos dice que tal vez los Duffer sólo tuvieron suerte de que su elenco inicial tuviera tanto encanto y estos superaron a su guion.

Max (Sadie Sink) | Desde los trailers me pareció genial que introdujeran una nueva niña al grupo, pero por desgracia la sentí como un personaje poco trabajado que existe en la historia sólo para fabricar drama en el grupo. Primero pone a Dustin y a Lucas en contra, después convenientemente aparece en el medio de la esperada reunión entre Mike y Eleven, terminando sin encajar nunca en el equipo. En cuanto a los problemas que tenía con su hermano…

Billy (Dacre Montgomery) | Relevando a Steve como el macho malote de la escuela, entra rockeando como un huracán el personaje más irrelevante de esta temporada. Además de no aportar nada importante a la historia, su conflicto con Max termina con en un apurado desenlace que no tiene mucho sentido. Por lo menos me hizo reír con la preparación para su cita, muy al estilo Buffalo Bill.

Bob (Sean Astin) | Admito que Bob tardó varios capítulos en ganarme, pero resultó siendo el único de los nuevos que logra dejar alguna clase impacto, aun cuando fuera escrito con ese fin específico y su muerte fuera tan predecible. Poco a poco, el carisma de Astin se apodera del insulso empleado de Radioshack para convertirse en Superhéroe Bob, que salva el día programando en BASIC.

Igual, me sigue pareciendo ridículo que haya salido de Mordor sin un rasguño, pero terminó siendo derrotado por un trapeador.

Kali / Eight (Linnea Berthelsen) | El capítulo 7 es el que más desentona en toda la historia. Claramente querían salir de Hawkins y explorar el hecho de que hay más niños en los que hicieron experimentos, pero no sé si la decisión de dedicarle un capítulo entero en vez de integrarlo en la historia fue correcta.

Con una vibra de mutante que se siente desde su primera aparición, Kali funge brevemente como la Xavier de Magneto-Eleven, enseñándole a controlar sus emociones para a la vez controlar sus poderes. Al igual que en First Class, Eleven aprende a controlar el máximo potencial de su poder con tan sólo practicar una vez, pasando directo a la acción para casi-asesinar con un death-choke al estilo Darth Vader. Punk Eleven descubre que no es una asesina, piensa en sus amigos y se acaba la historia, dejando a Kali melancólica y una vez más siendo un personaje desaprovechado que esperemos se explote más en el futuro.

Stranger Things 2 X-Men
Encuentra el punto entre la ira y la serenidad… O sólo la ira

El Conspiranóico (Brett Gelman) | No soy fan de que la historia de Barb haya robado tanto protagonismo dentro de la trama, ya que creo firmemente que toda historia de horror necesita personajes prescindibles de los cuales nadie nunca se acuerda (porque no todos somos especiales, gente). Pero la presión de los fans obligó a los Duffer para que le dieran cierre a esta historia, poniendo al mando de la investigación al detective Murray Bauman. En general el personaje me resulta poco más que un extra, sólo lo menciono porque no encontraba cómo decir que la historia de Barb me aburre.

EL FINAL

Para mí los últimos dos capítulos son lo mejor de la temporada y de lo mejorcito de la serie. Desde la mesa de planeación donde analizan como detener al enemigo, la reunión de Eleven y Mike, más de Eleven y Hopper, el despliegue de poder que demuestra Eleven al cerrar la puerta ante el Mindflayer hasta todo lo que se ve forzada a hacer Joyce a su hijo para detener al mal mayor.

Por último, y llámenme cursi, pero me gustó el baile invernal. El cierre del arco de Dustin nos cuenta bastante bien una situación que todo adolescente vivió o al menos temió vivir: El rechazo y la humillación en público.

Todo en esa escena es bien representado, desde una seguridad en sí mismo ganada a base de muchos esfuerzos, el profundo sentimiento de desesperación al fracasar y hasta el baile por lástima de la hermana mayor que le dice que pronto mejorará la cosa. Los besos entre las nuevas parejitas están padres y todo, pero yo tuve más rechazos que besos a esa edad, así que Dustin es mi gallo.

Todos somos Dustin
Reseña
Dirección
Trama
Elenco
Aspectos técnicos
Dustin y sus nuevas perlas
Triángulos amorosos
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Marco Aguilar
Derramador profesional de bebidas. Campeón de la Liga Kanto. Subsiste de sarcasmo y comida chatarra. Síguelo como @Nepol alfin que ni tuitea.