Frank Castle funcionó bastante bien en la segunda temporada de Daredevil porque contrastaba genial la idea del vigilante y el código moral de Matt Murdock. Sin embargo, no estaba tan segura que fuera a funcionar como un personaje en solitario porque creí que seguiríamos viendo su sanguinaria cruzada igual que como la habíamos visto tres veces en el cine… pero oh, vaya que estaba equivocada.

Los primeros cuatro episodios juegan mucho con tus expectativas. Conforme te van presentando a los personajes crees que se van a ir por un lado, pero en realidad se van por otro. A partir del episodio 5, los bandos y estrategias ya están alineadas y es como cuando ya cada quien escogió sus piezas de monopoly y es hora de sentarse a jugar, o sea, la euforia baja. Aún así, el guion está muy bien construido y la manera en que arman el drama hace que todos los personajes resalten y establecen perfecto los temas que quieren tratar.

Porque al final la serie trata sobre la pérdida, de tus seres queridos, de tus ideas, o de ti mismo. Y lo fácil que es caer en el odio y la violencia, aunque sea autodestructivo. Tanto Frank, como sus amigos Micro y Madani, son personas a las que no sólo el sistema les falló, sino que buscan por sus propios medios hacer justicia. La serie utiliza a sus personajes de apoyo para confrontar y potenciar la esencia y el camino del personaje, y por eso so es que su historia está tan bien hecha y es tan fuerte.

Pero la serie no sería lo que es sin John Bernthal, el actor nació para ser Frank Castle y muchas veces hay momentos que se vuelven poderosísimos porque Bernthal impregna de nerviosismo y estrés a su personaje, en los momentos que son importantes siempre muestra tics, caras o gestos. Además, creo que la forma en que trataron al personaje es la correcta, porque no es una apología, no es el súper hombre al que se le perdona todo porque su familia fue asesinada. Literalmente, toda la serie le están diciendo que hay otras formas de obtener venganza o rendir cuentas, y el hecho de que rechace esas ideas y trate con violencia hasta el más mínimo problema nos deja muy claro que a Castle le gusta matar y que ese estilo de vida al final lo vacía de toda oportunidad de redención. La serie les está diciendo que matar es malo, gente, y que la violencia es un círculo vicioso.

La violencia está bien llevada, no se arrepienten y muchas veces es personal. Vemos a Punisher utilizar cuchillos, los puños y llenarse las manos de sangre, eso es digno del personaje.

Tengo pocas quejas, una de ellas la duración, creo que pudieron haber quitado dos episodios y hubiera quedado igual. También, están desenmascarando un complot sobre crímenes de guerra y corrupción propiciadas por Estados Unidos, pero hay varias veces en las que todos hablan del sueño americano y cómo es el mejor país del mundo.

Otra cosa fue el arco del chico veterano de Afganistán que se vuelve terrorista, o sea, está ahí para demostrarnos la delgada línea que lo diferencia de Castle, pero engloba muchísimos más problemas de Estados Unidos. Quién le mete la idea de purificar el país es en realidad un blanco de cuello azul que nunca fue a Vietnam, y le dedican un episodio entero a discutir sobre el control de armas. Pero al final, esas críticas las dejan muy a medias, y aunque no afecta mucho los temas principales de la serie, creo que le resta sentimiento.

En general, Punisher está muy buena. Toca temas importantes, la construcción de personajes es genial y analiza al pesonaje de Frank Castle bajo otra luz.