Covacha Mundialista: La pasión del fútbol

Opiniones Enanas Mundialistas

Les tengo una confesión: En la escuela fui el típico ñoño gordo de lentes con problemas de acné y que siempre era seleccionado AL ÚLTIMO en las cáscaritas. Lo sé, lo sé, estoy rompiendo la imagen de macho semental que ustedes tienen de mí. Pero es cierto, siempre me elegían hasta el final cuando el maestro de educación física me obligaba a jugar fútbol.

EL MUNDO ES UN BALÓN DE FÚTBOL

Además de mi oscuro pasado como banca en las retas del parque de mi colonia, crecí siendo un izquierdista snob, por lo que podrían pensar que soy uno de esos zoquetes que van por la vida desdeñando el soccer, sin embargo, en mi afán de llevar la contraria, yo no odio el fútbol, ni lo desprecio ni nada negativo. Tampoco me gusta, no me gusta ningún deporte, y en general es el que menos me llama la atención… excepto en su impacto cultural.

Porque podrá no gustarme ni interesarme como deporte, pero como entretenimiento cultural me parece digno de ser observado.

El fútbol tiene la curiosa característica de ser un entretenimiento internacional que no surge de las industrias gringas. En Estados Unidos apenas si se ha creado un naciente y aún raquítico interés por el balompié, pero en el resto del mundo es cuasi omnipresente.

En países como México, Inglaterra, Brasil o Francia, el deporte preferido de Pelé tiene un nivel de importancia que rebasa por mucho su estatus como mero entretenimiento. Es toda una cultura y en general no hay descanso de él. Cuando no son los torneos locales de ida, venida, media vuelta, paso redoblado o como sea que se llamen, es La Champions o el Mundial de Clubes, o la Copa América o un sinfín de otros.

A diferencia de los deportes que salen del país de las barras y las estrellas donde cada uno está programado para tener sus principales partidos en un punto diferente del año (por “estaciones” podríamos decirlo), el fútbol es perene.

Tu novio, el que calienta bancas desde la primaria

INTELECTUALES DEL ESTADIO

Es un lugar común para todo listillo decir que el fútbol es el “circo” de nuestra época o similares. Pero basta un simple vistazo para darnos cuenta que eso es mentira. La Pasión del Fútbol no presenta ninguna división entre ricos y pobres, o cultos e incultos. Los “hinchas” más clavados están en Gran Bretaña, país famoso por su primer-mundismo, y como cualquier pambolero medianamente leído te dirá, Albert Camus era un gran fan del deporte. Uno debe imaginar que Sisifo está subiendo una pelota de fut.

Carl Sagan decía que los deportes eran la versión moderna de nuestras cacerías y proezas militares de antaño, despliegues de habilidades físicas que además nos permiten sublimar nuestra innata violencia tribal. Con bastante tono de reproche comparaba las actitudes humanas con respecto a la guerra con el fanatismo que se puede exacerbar alrededor de los equipos deportivos.

Tal vez esa sea la razón por la cual el fútbol es tan importante alrededor del mundo: al ser un deporte de equipo nos permite poner en él nuestros conceptos abstractos de identidad colectiva, a nivel local o nacional. Eso no es bueno ni malo per sé, todo depende del uso que le demos.

Hay historias en las que el fútbol sirve para hermanar a las personas, como las cascaritas que los franceses y los alemanes jugaron en algunas partes del frente europeo durante la “tregua navideña” en la Primera Guerra Mundial.

Hay historias donde el fútbol sirve para preservar la dignidad humana en situaciones trágicas, como la famosa historia del Dinamo Kiev, equipo que se negó a perder contra la escuadra alemana durante la ocupación de Ucrania en la Segunda Guerra Mundial a pesar de las amenazas de muerte que los militares germanos les hicieron.

Tampoco hay que negar que el fútbol y la pasión y cultura que genera también se usan con malas intenciones. La propia historia del Dinamo Kiev (cuya versión más famosa ha sido puesta en duda tras la caída de la cortina de hierro) fue usada como propaganda soviética.

Otra historia de propaganda futbolística es la de la escuadra italiana durante el gobierno fascista de Benito Mussolini. El gobierno de Il Duce estaba muy interesado en que su equipo tuviera un buen desempeño como forma de pavonear el poderío del fascismo italiano y hay quien dice que dos de los cuatro mundiales que ganó Italia se deben a la mano negra de don Benito.

Ni Hitler trabajaba cuando había Mundial ¡ni Hitler!

NO TE PASES COMPITA, JUEGA UNA CASCARITA

Pero al final de cuentas, sea para bien o para mal, el impacto que tiene en nuestras sociedades rebasa por mucho su valor como deporte o mero entretenimiento. El fútbol es una vida, es una cultura. Y aunque Camus nunca hubiera dicho que todo lo que sabe de moral lo aprendió de fútbol (la frase original decía que todo lo que sabe de moral lo aprendió en el CLUB de fútbol al que pertenecía, que es ligeramente diferente), no podemos negarle al deporte el lugar que se merece.

Y no hay nada más grande en el mundillo del fútbol que la FIFA y su Copa del Mundo.

¡Eeeeeeeeeeh, Puuuutin!

LA PRÓXIMA SEMANA: EL MÍTICO QUINTO PARTIDO


Por eso me subiré al tren del mame y, de aquí a la final de Rusia 2018, cada viernes postearé un artículo relacionado al deporte más popular del mundo. No se lo pierdan cada semana en La Covacha.

Y tú ¿eres ñoño futbolista? ¿cuál es tu experiencia con este deporte? ¡Coméntalo con nosotros!