El origen de Santa Claus en 5 puntos

Opiniones Enanas

A Santa Claus lo creó la Coca-Cola.

Ok, supondré que nuestros lectores son ñoños y ya saltaron a corregirme “no, a Santa no lo creó la Coca-Cola” porque, pues, ñoños gonna ñoñear. Aunque conozcan este dato de trivia, yo los recuerdo diciendo este mito urbano con toda seriedad hace menos de una década. Pero hoy les presento las CINCO etapas en la evolución de nuestro dios secular de la navidad y la inocencia infantil, para que la próxima vez que alguien en alguna fiesta esparza la ignorancia, ustedes puedan sorprender a todos con sus amplios conocimientos de folklore navideño.

Digo, imagino que esa es la forma de convertirse en el alma de la fiesta. No lo sé, a mí nunca me invitan a las posadas así que tengo que quedarme solo en mi casa leyendo estupideces hasta que las lágrimas de soledad me lo impiden.

5 | WOTAN Y OTRAS CRIATURAS MÁGICAS

El mito de Santa proviene de los países nórdicos de Europa. Por desgracia no tenemos mucha información sobre su cultura previa al contacto con el mundo cristiano, lo que hace a esta parte del mito algo difusa.

Sabemos que el invierno en la zona hace las noches más largas, especialmente alrededor del equinoccio las últimas semanas de diciembre, y en este contexto no es de extrañar que los north-europeos se inventaran mitos sobre criaturas mágicas que llegan a sus casas y traen regalos, luz, comida y felicidad. Desde elfos hasta cabras mágicas (yep, esta leyenda aún existe en Noruega, google it); las culturas germanas y escandinavas celebraban las fiestas invernales con mágicos vagabundos visitándolos en las noches decembrinas.

Menos probada es la idea de que el propio Odin/Wotan es la inspiración para mucha de la iconografía de Santa. La larga barba, el deambular de lugar en lugar, el atuendo de viaje, las formas poco convencionales de transporte, etcétera. Pero ¡hey! Odín era dios de muchas cosas, tampoco es un salto de lógica TAN grande suponer que en la escandinavia pre-cristiana la gente le contaba a los niños que el tío Odin llegaría en la madrugada a traerles regalos.

Más macho que muchos

4 | SAN NICOLÁS

San Nicolás fue un obispo griego que caminó por este mundo durante el siglo IV en la actual Turquía, cuando ésta aún era parte del Imperio Bizantino. Es famoso por su amor a los niños y filantropía (le regaló a un hombre las “dotes” de sus tres hijas para que ellas pudieran casarse y no tuvieran que caer en la prostitución #Feminism).

Como muchos otros santos que alcanzan cierta popularidad, es patrono de MUCHAS cosas. Los viajeros, los marinos, las ciudades de Ámsterdam y Moscú… hoy en día pueden visitar a Nick (o más bien sus restos) en las ciudades italianas de Bari y Venecia, donde, vía el pillaje y la piratería, fueron a parar (#Restinpieces).

Con el paso del tiempo, y probablemente como forma de evangelización, San Nicolás fue (probablemente) tomando el lugar de otras criaturas mágicas, y el día de su nombre, convenientemente a principios de diciembre (el 6 para ser exactos), se convirtió en el día de fiesta de varias culturas anglo-germano-escandinavas, en las cuales las tradiciones arquetípicas de las fechas (comer, festejar y darse regalos) se desarrollaban bajo la excusa de festejar al Santo bizantino. Porque la iglesia católica nunca se cortó a la hora de usar el sincretismo cultural a su favor.

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3 | LA MISTIFICACIÓN Y LA REFORMA

Con el paso de los años estas festividades fueron mutando en sus propias versiones. En la zona de los Países Bajos, Bélgica y el norte de Francia, San Nicolás se convirtió en Sinterklaass, quien es básicamente una versión caricaturizada y folclórica del santo católico real.

Con él llegan los colores rojos y blancos al atuendo, nomás que en la forma de la vestimenta de un obispo, con todo y el gorrito típico y sus tocados dorados. Un bastón y una capa completan el disfraz. Y para moverse usa un caballo (muy similar a Odín). En Holanda y Bélgica se le sigue celebrando y se le diferencia del mediatico Santa Claus.

Paralelo a esto, en Inglaterra se desarrolló el mito a Father Chrismas, una figura que mezclaba a San Nicolás con el folklore propio de las islas inglesas (the Green Man). La versión más famosa de este personaje (que por desgracia ya fue completamente asimilado por Santa, a pesar de los esfuerzos de los británicos) es la que aparece como el Fantasma de las Navidades Pasadas en Un cuento de navidad, de Charles Dickens, retratado en una ilustración del artista John Leech.

A diferencia de Sinterklass, este personaje de túnica verde y portador de una cornucopia, está más enfocado en los aspectos festivos y glotones de la navidad y mucho menos en los regalos para los niños.

Por último en Alemania, cuna de la Reforma Protestante, aparece otra figura que ayudaría a crear a nuestro amado Papá Noel: Chriskindl, o Kris Kringle, mejor conocido como “el niño dios”. Este personaje, representado como un angelito, fue creación del propio Martín Lutero como forma de cooptar el culto a los santos y enfocarlo en la figura del propio Cristo.

Por desgracia para Martin y por fortuna para nosotros, el intento no funcionó del todo y el angelito se convirtió en un ayudante/acompañante de San Nick que durante la víspera de navidad llevaba regalos a los niños alemanes que no se unían al partido nazi.

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2 | MAKE AMERICA SANTA AGAIN

Pero nada de esto sería relevante y no pasaría de meras curiosidades en los países europeos si no fuera por EL COLONIALISMO. Así es, Santa Claus existe gracias al colonialismo. Mas precisamente el territorio colonial que hoy es la costa este de Estados Unidos, que para desgracia de la población nativa se llenó de colonos europeos (#BuildTheWall) quienes llevaron consigo sus mitos, leyendas y ritos. Así, mezclaron a Father Christmas, Sinterklaas y Kris Kringle haciéndolo un sólo personaje representativo de las fechas y festividades decembrinas.

Con el advenimiento de la mass media, este personaje fue mutando en el Santa Claus que todos conocemos. Específicamente los poemas y las ilustraciones que se vendían a la clase media americana, y que comenzaron a usar a Santa Claus como una figura mágica que visitaba las casas la noche de navidad para llevarle regalos a los más pequeños.

La fuente que podemos señalar como la primera versión de nuestro querido Santa Claus es el poema de 1823 llamado La noche antes de navidad, en la que aparece el personaje ya montado en su trineo, vistiendo su atuendo característico, usando renos cuyos nombres son casi idénticos a los actuales.

La única diferencia es que este Santa Claus era un pequeño elfo en un trineo chico tirado por renos diminutos. Por si alguna vez se habían preguntado cómo entraba por las chimeneas, esa es la explicación.

Con el paso del siglo XIX los ilustradores, especialmente los de tarjetas postales, usaron al personaje para retratar el espíritu de fiesta y comilonga, adoptando manierismos de Father Christmas, popularizando así la idea de un Santa como un viejo regordete y jovial.

Otros poemas historias y cuentos le dieron un taller en algún lugar del ártico, una esposa llamada sólo la señora Claus, y ayudantes mágicos. Así es como nace “propiamente” el personaje del folklore.

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1 | SANTA CLAUS, EL SANTO SECULAR

A principios del siglo XX el personaje ya estaba bien afianzado en la mentalidad colectiva de la sociedad americana. Sin embargo, su mitología aún no terminaba de afianzarse.

La localización de su taller variaba. El tipo y cantidad de ayudantes cambiaba de versión a versión, y cosas así, hasta que el escritor de El Mago de Oz, L. Frank Braum, introduce un nuevo elemento: presenta al personaje como una especie de santo patrono y protector de la niñez y la inocencia infantil, pero maneja muchos otros de los elementos (el número de renos, la localización del taller) de forma diferente.

Es Hollywood y la televisión americana quienes ayudarían a cimentar un lore más o menos cohesivo. Aquí las producciones de Rankin and Bass, especialmente su adaptación de la historia de Rodolfo, el reno de la nariz roja, son las que más peso tienen. Aunque, al igual que Braum, introducen elementos nuevos que no han pegado del todo.

Y aquí entra la Coca-Cola. Si bien, The Coca-Cola Company no fue la primera empresa u organización en emplear a Santa Claus en su mercadotecnia. tampoco sería la última. Pero nadie puede dudar que el trabajo de Coca ayudó mucho a llevar a Santa fuera de Estados Unidos, incluso a países que ni siquiera tienen tradiciones navideñas con base en el folklore europeo.

De Alaska a Sidney, de Patagonia a Siberia, el mundo entero conoce a Santa Claus gracias a su representación en la mass media global que exporta Estados Unidos, al grado de que las figuras en las que se basa el personaje han quedado casi opacadas incluso en Europa, siendo el Sinterklaas holandés el único que aún se mantiene en pie de lucha.

Pero las mutaciones de Santa no han terminado ahí. Durante todo el siglo XX, el taller de Santa pasó de ser el lugar donde él solito construía artesanalmente sus juguetes, a uno donde sus ayudantes (elfos) construían artesanalmente los regalos, hasta la versión más moderna en la que el taller es básicamente una fábrica mágica.

De esta manera, los mitos paganos del norte de Europa se convirtieron en festividades en honor a un santo, que se transformó en figuras folclóricas, que se mezclaron para crear un solo personaje que la mass media norteamericana exportó a todo el mundo.

Y así llegamos al día de hoy, en el que pequeñas ciudades horribles como Campoche tienen anualmente una Villa Navideña Coca-Cola, donde Santa y sus ayudantes (ahora edecanes disfrazadas de elfas) nos venden la idea de felicidad vía consumismo.

 

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OPINIÓN ENANA

En mi Opinión Enana, lo que ha hecho a Santa Claus y a SU VERSIÓN de la Navidad tan exitosa es que se trata de una figura que siguió el camino del sincretismo cultural que toda figura importante debe seguir. Encontró un camino en el mundo moderno, secular y mercadológico.

Santa Claus ha pasado del paganismo, al cristianismo, a las reformas y saltó victorioso a los primeros años del capitalismo-industrialización y ahora, en la era digital, no muestra rastros de debilidad.

Incluso aquellos que intentan señalarnos la hipocresía de las fiestas no pueden evitar recurrir a la figura de Papá Noel, aunque sea para burlarse, reconstruirla o transgredir todo lo que esta representa (Santa Robot de Futurama). Y claro, al final hasta el más cínico termina doblando las manos y aceptando el espíritu de fraternidad, festividad y añoranza que año con año nos trae ese viejo gordo que se mete a tu casa mientras estás dormido.

A Santa no lo creó la Coca-Cola, de hecho no lo creó nadie. Es producto de las dinámicas sociales y es probablemente el primer personaje folklorico de la era global.