Mario, destapando caños desde 1985

Coca & Palomitas

En un mundo dominado por Jefes Maestros, Ligas de Leyendas, Grandes Robos de Auto y “Fornaits”, existe un fontanero con marcado estereotipo italiano que desde hace 35 años entretiene las pantallas de aquellos jugadores casuales, principiantes, o que no se apenan a la hora de elegir un videojuego que los entretenga sin necesidad de violencia extrema.

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El 13 de septiembre de 1985, Nintendo lanzó su franquicia más importante, Super Mario Bros, un juego que a la distancia se ve por demás sencillo, incluso simplón, pero que en su momento marcó un antes y después, cambiando para siempre el mundo del videojuego, revolucionando los conceptos que imperaban en la época.

Poniéndose en plan técnico, Mario Bros marcó la pauta de los juegos de plataforma ochenteros, implementando el “conseguir moneditas”, visitar distintos “mundos” cuidándose de las plantas, y buscar “el honguito ese que te hace grandote” (bastante técnico el asunto), pero sin duda aquellos que lo jugamos en su momento recordamos las horas que pasamos por las tardes intentando rescatar a la Princesa que, como siempre, estaba en otro castillo.

El personaje como tal apareció años antes (bajo el nombre de Jumpman) en el también legendario “Donkey Kong” (1981), una maquinita cuyo protagonista era el gorila que secuestra a la novia del carpintero (cambió de oficio a plomero en ’85).

Sin embargo, la gracia del personaje, cuyo bigote de tres píxeles buscaba disfrazar un poco la falta de detalle facial, robó el protagonismo al buen Donkey y terminó convirtiéndose en un fenómeno global.

Como apunta Miguel Espada, el comisario de la exposición artística “Once upon a time… Super Mario”, el plomero es el “paradigma del hombre mediocre“, el “primer extra en morir en una película de acción“, pero el destino y Shigeru Miyamoto, su creador, “quisieron que pasara a la historia siendo actor principal“.

Dicen que soy muy cuadrado

IT’S A ME, MARIO!

Desde 1985, Mario ha protagonizado secuelas, nuevas aventuras, ha participado en distintas disciplinas deportivas e incluso compitió en las Olimpiadas contra su rival Sonic, y, la mayoría de las veces, ha mantenido la sencillez que le caracteriza, acercándose en gran medida al público infantil pero con un reto que divierte también a los jugadores experimentados.

Claro, seguramente más de uno dirá que esos juegos son para niñitos, que no se compara en nada con las grandes franquicias de PlayStation o X-Box que incluyen personajes “maduros bien malotes”, pero la verdad para un veterano de los pixeles que no tiene tiempo para echarse horas y horas de juego obligado, el tener al viejo Mario, ya sea en su versión Kart o Super, es bastante útil para entretenerse un par de horas, e incluso, si uno anda desocupado, puede aventarse grandes maratones y tratar de encontrar todos los secretos escondidos en los distintos juegos que la creación de Shigeri Miyamoto nos ofrece.

Pero sea lo que sea que Nintendo depare para el futuro de Mario, sabemos que estos 35 años son apenas el inicio de una figura que, en un mundo globalizado y superficial como el que tenemos ahora, terminará convirtiéndose en ícono cultural de toda una generación, trascendiendo el paso del tiempo e imponiéndose a personajes como Superman, Mickey Mouse, o Jebús.

Ya dije.