xxxHolic

Writer/Artist: CLAMP
Translation and Adaption: William Flanagan
Lettering: Dana Hayward
Publisher: Kodansha
All CLAMP manga exist between two extremes, Cardcaptor Sakura and X. The former is fantasioso, the latter oscuro y apocalíptico. Pero hay un tercer lado secreto de CLAMP: historias no sobre los horrores que la humanidad inflige a la Tierra, sino los horrores que nosotros mismos nos infligimos
xxxHolic es la serie complementaria de Tsubasa Reservoir Chronicle, aunque se puede leer por separado y entenderla perfectamente. Se centra en Watanuki, un estudiante de secundaria plagado de poderes que le permiten ver fantasmas y espíritus. Un día, mientras huye de un espíritu, se topa con una tienda misteriosa propiedad de una mujer llamada Yuko, que puede conceder deseos—a cambio de un precio. Watanuki trabaja en su tienda a cambio de su ayuda con sus visiones.
A lo largo de la historia, Watanuki y Yuko atienden a sus clientes (tanto humanos como no humanos), y tratan de conceder sus deseos. Como un estudiante de secundaria que quiere exorcizar a un fantasma que acecha su escuela. O gemelos que parecen pegados entre sí. Una madre adicta a salas de chat en línea. Un yokai araña vengativo.
xxxHolic’s art adds to the eeriness, with its over-dramatic black and white contrasts. In this era, CLAMP drew manga in their new style, featuring tall and lanky characters with extremely long limbs. Although different from their 90s works like X and Tokyo Babylon, the designs fit perfectly in this universe of strange yet comforting stories.
La parte más aterradora de cada historia es siempre el elemento humano: celos, traición, miedo y soledad. Amar tanto a alguien que causes daños irreparables. Estas son historias de advertencia sobre emociones complejas. — Lisa De La Cruz
Incomplete

Writer: NEON.B
Artist: narae an
Translation: JK
Typesetting: J-L
Quality Control: Fanny Shim
Secondary Quality Control: Maple Kim
Platform: Tapas
Eugene trabaja como editora y reportera para YLLY, una revista de artes y cultura. Por un cambio, la revista decide hacer una portada con un elenco de actores emergentes. A pesar de tener mucho en su plato, a Eugene le envían a entrevistar a los actores que protagonizan un musical, incluido Minkyul. Ella está tan deslumbrada por su actuación que sabe que brillará sin importar qué. Sin embargo, Minkyul desaparece como si se disolviera en polvo.
El destino los reúne cuatro años después y terminan saliendo. La vida juntos es cotidiana; buena suerte aquí, mala suerte allá, el trabajo estresante como siempre. Para evitar un error, Eugene consigue una entrevista con Eunho Kim, un autor de horror reservado y consumado que se niega a hablar con la prensa. Lo que empieza como la mayor oportunidad de su carrera, extrañamente, los entrelaza a los tres.
Sé que no es justo de mi parte recomendar Incomplete. La serie ha estado en pausa durante bastante tiempo y ahora Tapas está cerrando. Nunca sabes si será retomada por otra plataforma, y eso es probablemente la parte más espeluznante de mi recomendación.
Incomplete no te sumerge de inmediato en una atmósfera inquietante. La serie es lenta y deliberada, construyendo la dinámica entre Minkyul, Eugene y Eunho ladrillo por ladrillo sin dejar caer por completo la pelota. La historia ahonda en oportunidades perdidas y arrepentimiento, deseo y control. No puedes evitar querer más incluso cuando se adentra en territorio inquietante.
Los fondos y objetos de Incomplete pueden parecer simples, pero son mucho mejores que los elementos mal incorporados que destacan como un dedo dolorido en otros webtoons. Dado que la serie es un drama más que una historia de romance, todos los personajes tienen rostros distintos y agradables a la vista. Aprecio cuando los diseños de personajes son más realistas y se ven “humanos” de esa manera.
Incomplete es un drama intrincado sobre las relaciones con una corriente inquietante. Creo que es absorbente; ojalá reanude su publicación en una nueva plataforma. ¡Altamente recomendado! — Merve Giray
Give My Regards to Black Jack

Writer/Artist: Shuho Sato
Publisher: Densho Bato
“Wait a minute,” I can hear you saying. “Give My Regards to Black Jack isn’t a horror series, it’s a medical drama!” Yes, but hear me out: this is one of the scariest comics that I’ve read this year.
Eijiro Saito is your typical manga protagonist. A young idealist freshly graduated from medical school, he’s ready to use what he’s learned to help as many people as he can. So long as he can survive on just two hours of sleep a night. While working a low-paying part-time internship at a university hospital. Which he loses when he alienates senior faculty thanks to his refusal to compromise. As he pushes himself to the brink, he realizes something terrifying: that Japan’s medical system is a nightmare, everybody knows it, and nobody can do anything about it.
If you’ve seen medical dramas like The Great White Tower, you already know the score; university hospitals prioritize hierarchy over helping patients, leading to bootlicking, bribery and politicking. Give My Regards to Black Jack can’t top that story as a psychological portrait. What it does have to offer is variety. Saito bounces from department to department, crashing into horrifying medical dilemmas. For instance, if your hospital has decided that your patient is a lost cause, but they want to keep fighting, do you take them to a different surgeon even if that means burning your bridges? If you’re put in charge of a dying baby and the parents no longer want him, does that make you accountable for the life of the baby? Is it unjust to subject your patient to grueling cancer treatment without telling them that doing so will buy them only a few months, if that?
Saito isn’t a genius doctor like Osamu Tezuka‘s comic character Black Jack. Black Jack could operate on himself in the middle of the Australian outback while surrounded by hungry dingos. The best Saito can do is make impulsive, outside-the-box choices that only rarely save the patient. Nevertheless his exuberance inspires the burned-out doctors and nurses he meets along the way. This is a manga after all.
Aesthetically, this is a middle of the road comic, distinguished by gruesome anatomical detail and splash pages of text boxes explaining medical statistics. I also found the character writing to be cheesy and unconvincing at times. Even so, Shuho Sato’s willingness to dive into deep and murky territory kept me turning the pages, even if doing so made me nauseous. It’s a series that gazes upon human suffering and does not flinch. — Adam Wescott
