En estos últimos años, la editorial Storm King Comics se ha convertido en la voz representativa del horror en la industria del cómic. Gran parte de esto se debe al éxito de la novela gráfica Cathedral, desarrollada por John Carpenter, Sean Sobczak y Sandy King e ilustrada por Federico de Luca y Luis Guaragna. Es fácilmente el cómic más importante de la editorial en este momento.
Cathedral sigue a tres detectives que descubren una catedral invertida en las entrañas de una iglesia que lleva a una dimensión oscura repleta de monstruos y demonios. El asesinato del padre de uno de los detectives impulsa la historia. El resto es una odisea algo dantesca que recorre las cosas más terribles que guarda esa dimensión.

Además de ser una historia original bien elaborada con un diseño visual clásicamente aterrador, basada en las pesadillas de Carpenter, el libro salió junto con un álbum de metal que le sirve de banda sonora. Este fue compuesto por el icónico director de Halloween y sus colaboradores musicales Cody Carpenter y Daniel Davies.
Este componente musical convirtió lo que ya era un proyecto altamente anticipado en un evento de cómics de mayor peso, del tipo que cambia las reglas del juego para establecer nuevos estándares narrativos. Es difícil pensar uno sin el otro.
La experiencia total de Cathedral propone una idea nueva y ambiciosa que desafía al género del horror a ampliar sus horizontes para profundizar en las posibilidades del miedo cuando se expresa de distintas formas simultáneamente.
Así de importante ha sido este lanzamiento dual del cómic y su álbum. Y aun con este nivel de poder mediático impulsando la historia, la parte más impresionante de Cathedral es su arte. Tanto de Luca como Guaragna capturan las dimensiones inciertas e inquietantes del mundo de la pesadilla. Logran plasmar en las páginas del cómic una serie de imágenes que apelan al mismo lenguaje del terror que artistas como Hieronymus Bosch y Henri Fuseli usaron en sus pinturas.
Las páginas que ilustra de Luca, en particular, establecen el ritmo, el tono y el peso del horror que informa la identidad del libro. Los personajes humanos se ven trastornados, como si la confirmación de lo sobrenatural hubiese abierto puertas que jamás van a poder cerrar. Todo elemento carga con un sentido palpable de lo demoníaco y produce un temor agonizante.
De Luca no se conforma con ilustrar la maldad a lo cotidiano, o en estilos previamente explorados con regularidad. Siempre busca añadir detalles que le dan carácter a las monstruosidades que los detectives enfrentan en su investigación. En otras palabras, de Luca prefiere asustar al lector bajo sus propios términos.
Tuve la oportunidad de hablar con de Luca en la New York Comic Con, en el booth de Storm King Comics. Dialogamos sobre inspiraciones, fuentes de horror y cómo el miedo es una sensación compartida. Aquí la conversación.

RICARDO SERRANO: Elaborar una historia de John Carpenter, en cualquier medio, supone una responsabilidad enorme. Es un intento por capturar el nivel de terror que sabemos que el director es capaz de generar. ¿Cómo encontraste el proceso de ilustrar el guion de Carpenter, King y Sobczak teniendo esto en mente?
FEDERICO DE LUCA: Lo más increíble del proceso fue lo fácil que fue trabajar con el guion. Carpenter, al ser director de cine, entiende lo importante que es tener una guía clara y concisa de la visión que guía la historia. Ayudó muchísimo saber exactamente lo que se esperaba de lo visual aquí. Encontré que trabajar con un director de cine para un cómic es una de las cosas más fáciles y placenteras del mundo. El guion luce una fortaleza visual sensacional.
Es una responsabilidad enorme capturar su versión del horror. Carpenter siempre fue uno de mis héroes. He visto y apreciado su filmografía, lo que también ayudó en el proceso de ilustrar Cathedral. Ha sido un honor.
SERRANO: Tu estilo visual se presta bien para el género del horror. ¿Cuál fue tu trayectoria hacia este espacio?
DE LUCA: Pues siempre me ha gustado el horror, aunque mi preferencia es leerlo. Crecí con los clásicos, con Lovecraft y Poe. Sabes, siempre he querido dibujar en otros géneros, pero el horror tiende a encontrarme con facilidad. Me gusta mucho y siento que mis lecturas han llevado a que mi interés gravite bastante más hacia el miedo.
Me encanta el horror de Shelley, Stoker y aquellos autores que escribían en los siglos XIX y principios del XX. Es una prosa tan rica en personaje y en imaginación que aun funcionan como fuentes de inspiración fundamentales.

SERRANO: Ha vivido en España, Italia y en Alemania. ¿Qué suele traer a sus obras de las tradiciones del género de esos países?
DE LUCA: Creo que mucho de lo que traigo viene de directores que a la vez inspiraron a los maestros del terror del cine estadounidense. Lo gótico, el thriller, el giallo, todos tienen ejemplos increíbles que cruzaron fronteras. De hecho, algunos de ellos inspiraron a John Carpenter. Me interesa el fenómeno del thriller italiano y cómo, inicialmente, tomó cosas del estilo americano para luego inyectarle más horror. Se ve mucho en los movimientos de cámara y en los juegos de perspectiva, cosas que se aprecian bien en el giallo.
SERRANO: ¿Qué en particular le gusta de las obras clásicas y de los autores que mencionó?
DE LUCA: Disfruto la forma en que exploran la sensibilidad humana. Estas obras saben usar el horror como vehículo para explorar lo humano y sus contradicciones. Es algo, incluso, que me gusta de las películas de Carpenter. Por ejemplo, They Live. Esa película muestra gran respeto a esas tradiciones más clásicas. Encuentra su terror en la capacidad que tiene el humano para caer tan fácilmente ante la propaganda y la complacencia.
Esto es algo que los autores que mencioné hacen con facilidad. Reconocían que el horror es una sensación compartida. O sea, los temas que exploraban iban de lo personal a lo social. Es muy fácil insertarse en sus mundos y reconocer las preocupaciones que exploraban en sus obras. El miedo es algo tan grande que simplemente tiene que ser experimentado entre personas que comparten espacios en común.
Por ejemplo, Frankenstein atiende la ética y lo moral por medio del terror a la muerte y de lo que la ciencia es capaz de hacer dentro de ese fenómeno. Abre una puerta muy sensible y muy potente que invita a la reflexión, sólo que se hace entre monstruos y otras cosas oscuras. Esto para mí es lo más santo del horror. Es lo que trato de capturar en mi trabajo.
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